Ir al contenido principal

Entradas

El amor en los tiempos de Anora

  Anora es la última película del director estadounidense Sean Baker, que significa un punto de confluencia de sus intereses en su corta filmografía, ganadora de la Palma de Oro en Cannes y de reciente estreno en Argentina. Baker es un cineasta que se mueve por el cine independiente de Estados Unidos, periferia que se replica en sus protagonistas dado que trabaja con personajes que están al costado de algo, ya sea de Hollywood mismo ( Tangerine ), de Disney ( The Florida Project ), etc. Son personajes a priori marginados por el cine, que suelen aparecer en otro nivel de relevancia de las tramas de Hollywood o solo ocupan el rol protagónico para ser retratados como víctimas de una sociedad. Baker los humaniza y los utiliza como si fueran cualquier otro tipo de personajes. Su último film está plagado de los mismos: Ani es una bailarina erótica, Iván es un ruso hijo de millonarios, Toros y Garnik son una especie de mafiosos armenios al cuidado de la familia rusa e Igor un matón ruso q...
Entradas recientes

Hacia dónde vamos los que vamos

El cine en el presente atraviesa grandes problemas respecto a su existencia como "el arte de masas" que, me animo a afirmar, ya no es. Entre todos esos problemas el que menos se analiza es el público. No nos preguntamos cómo es el espectador. La realidad es que no hay público para el cine y mucho menos lo habrá en el futuro próximo. El comentario post salida del cine hoy en día denota una acción contraria a lo que implica ver una película y se asemeja más a una degustación efímera de una presunta sensación generada . Desde hace unos años, con esta nueva etapa "dorada" de las series, la trama cobró mayor relevancia en el debate público sobre el cine por encima de lo que se narra a través del relato. Esto poco a poco fue degradando el pensamiento crítico sobre las películas y hoy las conversaciones solo rondan alrededor de "lo bien que estuvo tal actor" o la duración de más o de menos. Ese accionar es propio de la degustación de un plato de comida más que e...

Somos cineastas, no comunicadores

 Las nuevas generaciones de cineastas, en especial los y las estudiantes, se entienden a sí mismos más como comunicadores a partir de la expansión del término audiovisual en detrimento del cine. La motivación a la hora de pensar un corto o un largometraje es comunicar una idea, lo que a priori no está mal, pero se encierra en la dinámica de los medios de comunicación más que en la discursiva de la narración propia del arte. Claro está que la actualidad se ve condicionada por una crisis del pensamiento que afecta directamente a la concepción del arte, pero en el caso del cine va más allá. Al tratarse de un arte cuyos elementos técnicos son el video y el sonido se incluye dentro de lo llamado audiovisual. El problema está en no distinguir lo que incluye ese campo dado que cine y publicidad no es lo mismo, así como tampoco lo son el videoclip y el fashion film. Está distinción no conlleva una carga calificativa de ningún tipo, por el contrario, para remarcar las cualidades de cada dis...